LA FELICIDAD

Sabemos que primero tiene que haber dolor para que haya placer, es porque tiene que haber resistencia; casi nadie goza sin vencer, que le pongan un premio sin hacer nada no hay mucho placer, como vimos; subir a una montaña sin sentir cansancio, no hay triunfo ni placer de esto. Se siente una satisfacción de haber vencido porque hubo resistencia, y al existir esta existe el mérito por el esfuerzo, el trabajo. Y también existe el placer por la ley de la comparación: se compara el dolor con el placer, y mientras mayor es el dolor mayor será el placer por la misma ley. Entonces la felicidad está con estos entes, luego en el paraíso será lo que se sufre en este mundo la base de comparación para conocer la felicidad pura.

Muchas personas no conocen la idiosincrasia de Dios por la mala enseñanza de sus profesores o padres; y como vimos, lo ponen como un ser castigador, severo, como un jefe malo y hasta tirano, luego no lo quieren y desean su no existencia, y ya mayores tienen teofobia, o sea miedo a Dios y están fáciles a cambiar de creyentes a ateos. Debemos enseñar que Dios no es un jefe, es un padre, que es bueno, nos ama (tanto amó Dios al mundo que murió por nosotros en la cruz), y es justo porque no es indiferente de nuestro dolor y felicidad, no socava ni encubre, no fomenta la maldad, es por eso justo y nos castiga porque nos ama, igual que un padre castiga a su hijo para que se comporte bien en la vida y sea feliz; como dice en la Biblia: Proverbios: 3:11, 11:21, 13:24, 17:5 y Romanos 3:5-6. Y nos premia no de la nada, sino con mérito: amando y haciendo el bien. Recordemos que Dios es nuestro padre que nos quiere y hace la unión entre todos nosotros en el amor.

(CONTINUARA)

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